Un niño General; un hecho inédito

El Máximo Gómez que conoció la lucha libertadora y el que se muestra en la paz

El Máximo Gómez que conoció la lucha libertadora en Cuba, el militar, y el que se muestra ahora en la paz; el civil, expresa una asociación perfecta en la que se entrelazan sólidas cualidades en una misma persona. En Calabazar, su imagen se recuerda por su rectitud, pero también por su bondad y sensibilidad, la modestia y su amor a los humildes. Impone el más celoso cuidado para los seres débiles y sobre todas las cosas, tiene un corazón abierto para los niños y para todos los desheredados que no pueden mostrarle otro reconocimiento que su cariño y admiración.

Como antes en la manigua, se interesa por todo lo que aquí le rodea y conoce nuevas personas. En los testimonios acopiados brota algo que no aparece en las biografías que sobre Gómez se han editado; el Generalísimo va a las casas del pueblo y a los ranchos del campo a visitar a los enfermos y a los que necesitan ayuda. Está presente en los momentos indispensables y más crudos de las familias del vecindario.

El encuentro con el niño José Salcido

Un hecho interesante que muestra la sensibilidad del Generalísimo fue su encuentro con el niño José Salcido vecino de esta población. Hasta hoy se han expresado diversas versiones sobre este asunto, sin embargo, a los efectos de nuestro trabajo he seleccionado aquellas que por los testimonios acopiados, se acercan a la verdad. De acuerdo a esto, expondré como sucedieron los hechos acontecidos a pocas semanas de residir aquí el viejo mambí:

En cierta oportunidad, en ocasión de haber sido invitado Gómez al debut de una compañía de teatro recién llegada al pueblo, se puso de manifiesto nuevamente el cariño con que el valiente dominicano-cubano veía siempre a los niños. Cuando el Generalísimo pidió ver el Programa de aquella función y leyó que estaba invitada también una persona a quien llamaban “El General”, Gómez se interesó por conocer quién era. Informado que era un niño de doce años de quien se contaba muchas anécdotas de sus episodios durante la guerra mostró su curiosidad por conocer a aquel niño al que con esa edad ya le decían General.

Al rato se entrevistaba con aquel muchacho, quien con muchísima pena le contó que durante la guerra su familia pasó una miseria espantosa, pasando días enteros sin probar alimentos y que él para ayudar a los suyos se vio obligado durante la Reconcentración a acercarse a los campamentos españoles en busca de comida arriesgando su propia vida. El curtido jefe mambí después de escuchar el relato le reconoció esos méritos y le dijo al chico: “Le doy la razón a tu pueblo que así te llama. En verdad mereces ser General.”

La afirmación del Héroe llamándolo simbólicamente “General”, fue un acontecimiento que conoció todo el vecindario, diciendo que Máximo Gómez había dado el grado de General al niño José Ramón Salcido Manrique, por los méritos contraídos durante la contienda. Este apelativo, como expresión de cariño y respeto lo identificó de por vida hasta su desaparición física en 1973.

Acerca de este interesante hecho, el doctor Gaspar Jorge García Galló, vecino de esta población, concuño y compañero de trabajo en su juventud de José Salcido, explicó al autor de esta obra lo siguiente: “…en cuanto al apelativo de “General” que le daban a José Salcido, -que por cierto era concuño mío-, discrepo de algunas cosas que sobre este hecho han dicho algunas personas. Yo sé, por habérmelo contado el propio José (que además era tabaquero, compañero mío, en la fábrica de H. Upmann), que la cosa fue así: Cuando Gómez oyó la narración que el adolescente le hacía de sus dificultades durante la Reconcentración, Máximo Gómez, exclamó: “Tú mereces ser General”. Esta afirmación del héroe fue conocida por el pueblo, bien por lo que contó el propio José o por otra vía, y se llegó a afirmar que Máximo Gómez le había dado el grado de General. Aquí entra en juego también el carácter jocoso de los tabaqueros que, desde entonces y, como expresión de cariño y respeto a uno de sus camaradas, jamás dejaron de decirle: General.”

De una u otra forma en que haya ocurrido este hecho, lo cierto es que lo acontecido es una demostración más de la manifiesta sensibilidad del experimentado guerrero ante la presencia de un niño. Este rasgo de su personalidad se continuó manifestando durante toda su existencia.

Prof. Eduardo Milian Bernal (Historiador). Obra protegida por derechos de autor.

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